lunes, 17 de septiembre de 2018

Ceres, el primer asteroide descubierto


En la noche del 1 de enero de 1801 Giuseppe Piazzi, sacerdote de Palermo, Italia, cartografiaba las estrellas en el cielo. Durante tres noches, observó y dibujó el mismo conjunto de estrellas, midiendo cuidadosamente sus posiciones relativas. Esa noche midió las estrellas. La noche siguiente las midió de nuevo. Para su sorpresa, una se había movido. Durante la tercera noche, la extraña estrella se había movido de nuevo. Significaba que no podía ser una estrella. Era algo nuevo, el primer asteroide descubierto, que Piazzi denominó Ceres.

Los asteroides son trozos de piedra y metal que orbitan alrededor del Sol. Con 900 km de longitud, Ceres es un asteroide muy grande. Pero por un telescopio, como el de Piazzi, Ceres parecía un punto de luz similar a una estrella. De hecho, la palabra asteroide significa "con forma de estrella". Pueden distinguirse las estrellas de los asteroides por la forma en que se mueven en el cielo.

Por supuesto que Piazzi no sabía nada de eso en aquel entonces, que había descubierto algo nuevo. Para estudiar a Ceres, Piazzi debía rastrear su movimiento en el cielo y luego calcular su órbita alrededor del Sol. Cada noche clara, Piazzi apuntó su telescopio al cielo. Noche tras noche, realizó medidas cuidadosas hasta que, finalmente, ya no pudo. Se interpuso el Sol.

Conforme rastreaba cada noche, la Tierra y Ceres se movían. Eso significaba que Ceres estaba en el cielo solo cuando era día en la Tierra. Durante el día, la brillante luz solar hacía imposible ver al pequeño asteroide. Los astrónomos debían calcular la órbita de Ceres. Esto les permitiría prever dónde estaría en el vasto cielo nocturno  cualquier noche. Pero los cálculos eran difíciles y los resultados imprecisos.

Muchos astrónomos buscaron a Ceres, pero sin saber exactamente dónde buscar, nadie pudo encontrarlo. Por suerte, un matemático aplicado de nombre Carl Friedrich Gauss supo del asteroide perdido. Pensó que era un enigma apasionante y empezó a trabajar en él. Cuando advirtió que no tenía los métodos matemáticos que necesitaba, inventó unos nuevos que aún hoy usamos. Derivó una nueva órbita y nuevas previsiones de dónde buscar a Ceres.

El astrónomo húngaro Barón Franz Xaver von Zach buscó a Ceres con las previsiones de Gauss. Después de semanas de nubes frustrantes, von Zach finalmente vio el cielo claro el 31 de diciembre de 1801. Miró por el telescopio y finalmente vio a Ceres. No lo perdimos de vista desde entonces.

Hoy, hemos descubierto cientos de miles de asteroides. Muchos, incluyendo Ceres, orbitan alrededor del Sol entre Marte y Júpiter, mientras que algunos orbitan alrededor del Sol relativamente cerca de la Tierra. Hasta ahora, los astrónomos han descubierto 16 407 asteroides cercanos a la Tierra, pero como se descubren nuevos asteroides todo el tiempo, ese número debe haber aumentado en cientos o miles para cuando mires esto.

Hoy, los cazadores de asteroides usan telescopios modernos incluyendo uno en el espacio. Las computadoras analizan las imágenes, y los humanos chequeamos los resultados antes de informar las observaciones de asteroides a un centro de archivo. Se mide la órbita de cada asteroide descubierto. La órbita permite a los astrónomos predecir dónde estará un asteroide en cualquier momento. La mayoría de las trayectorias de asteroides puede predecirse unos 80 años, aunque podemos calcular dónde estarán  los asteroides más estudiados cada día entre ahora y 800 años en el futuro.

Debemos seguir buscando asteroides por si acaso uno de ellos entre en ruta de colisión con la Tierra. Sin embargo, los astrónomos no solo buscan asteroides. También los estudian para aprender cómo se formaron, de qué están hechos, y qué pueden decirnos del sistema solar.

Hoy podemos hacer algo que Piazzi solo podía soñar: enviar naves espaciales para estudiar asteroides de cerca. Una nave espacial llamada Dawn ha viajado miles de millones de km más de cuatro años hasta el cinturón de asteroides principal. Allí visitó Ceres y otro asteroide, Vesta.

Las impresionantes imágenes de Dawn transformaron el punto de luz de Piazzi en un espectacular paisaje de cráteres, desprendimientos de tierra, y montañas.

sábado, 8 de septiembre de 2018

¿Qué es la materia cuántica topológica?


¿Qué sucedería si la electricidad pudiera viajar para siempre sin disminuir? ¿Y si un computador pudiera procesar más rápido con exactitud perfecta? ¿Qué tecnologías podrían construir esas habilidades? Podríamos descubrirlo gracias al trabajo de los tres científicos que ganaron el Premio Nobel de Física en el 2016.

David Thouless, Duncan Haldane, y Michael Kosterlitz ganaron el premio por descubrir que incluso materia microscópica a la escala más pequeña puede presentar propiedades macroscópicas y fases topológicas. Pero, ¿qué significa eso?

Primero, la topología es una rama de las matemáticas que se enfoca en las propiedades fundamentales de los objetos. Las propiedades topológicas no cambian al expandir o doblar el objeto. El objeto tiene que ser rasgado o unido a nuevos lugares. Una dona y una taza de café son lo mismo para un topólogo porque ambas tienen un agujero. Tú podrías convertir una dona en una taza de café y aún tendrías solo un agujero. Esa propiedad topológica es constante. Por otro lado,  un pretzel tiene tres agujeros. No hay pequeños cambios que puedan convertir una dona en un pretzel. Tú tendrías que abrir dos agujeros nuevos.

Por mucho tiempo no estuvo claro si la topología era útil para describir los comportamientos de las partículas subatómicas. Eso sucede porque las partículas, como electrones y fotones, son objeto de las extrañas leyes de la física cuántica, que incluye bastante incertidumbre no observada a la escala de las tazas de café.

Pero los Premio Nobel descubrieron que las propiedades topológicas existen a nivel cuántico. Y ese descubrimiento puede revolucionar la ciencia de los materiales, la ingeniería electrónica, y las ciencias de la computación. Porque estas propiedades generan una estabilidad sorprendente y características extraordinarias para algunas fases exóticas de la materia en el delicado mundo cuántico.

Un ejemplo es el aislador topológico. Imagina una capa de electrones. Si un campo magnético fuerte pasa a través de ellos, cada electrón comenzará a moverse en círculos, lo que se llama una órbita cerrada. Como los electrones están atrapados en estos círculos, no conducen electricidad. Pero en el borde del material, las orbitas están abiertas, conectadas y apuntando en la misma dirección. Así, los electrones pueden saltar de una órbita a otra y viajar por todo el borde.

Esto significa que el material conduce electricidad alrededor del borde pero no en la mitad. Aquí es donde aparece la topología. La conductividad no se ve afectada por pequeños cambios en el material, como impurezas o imperfecciones. De la misma manera que el agujero en la taza de café no cambia al estirarlo. El borde del aislador topológico transporta electrones perfectamente: ningún electrón viaja al contrario, no hay pérdida de energía como calor, e incluso puede controlarse el número de caminos conductores. Podría crearse la electrónica del futuro para usar esta autopista perfecta de electrones.

Las propiedades topológicas de partículas subatómicas también pueden transformar la computación cuántica. Los computadores cuánticos aprovechan que las partículas subatómicas pueden estar en diferentes estados al mismo tiempo para guardar información en algo llamado "qubits". Los qubits pueden solucionar problemas exponencialmente más rápido que los computadores clásicos digitales. El problema es que estos datos son tan delicados que pueden ser destruidos al interactuar con el ambiente.

Pero en alguna fase topológica exótica, las partículas subatómicas pueden ser protegidas. En otras palabras, los qubits creados no pueden cambiar con perturbaciones locales o pequeñas. Los qubits topológicos serían más estables llevando a cálculos más exactos y mejores computadores cuánticos.

La topología fue originalmente estudiada como una rama de la matemática abstracta. Gracias al trabajo pionero de  Thouless, Haldane, and Kosterlitz, ahora sabemos que puede servir para entender los acertijos de la naturaleza y para revolucionar el futuro de las tecnologías.

lunes, 27 de agosto de 2018

¿Para que utilizamos la sangre del cangrejo de herradura?


Durante los meses más cálidos, en especial durante las noches de luna llena, los cangrejos de herradura emergen del mar para desovar. Los equipos de trabajadores de laboratorio que capturan los cangrejos de herradura por cientos de miles, los llevan a laboratorios, recogen su sangre cerúlea, y luego los regresan al mar. Curiosamente, capturamos  cangrejos de herradura en la playa porque ese es el único lugar en que sabemos que los podemos encontrar.

Un cangrejo de herradura femenino deja hasta 20 lotes de hasta 4000 huevos en su visita anual a la playa. Cuando estos eclosionan, los cangrejos herradura juveniles a menudo se quedan cerca de la costa, exfoliando periódicamente sus conchas a medida que crecen. Al salir de estas aguas poco profundas, no regresan hasta alcanzar la madurez sexual diez años después.

A pesar de nuestros mejores esfuerzos, no sabemos dónde pasan esos años. Aunque los hemos visto ocasionalmente tan profundamente como 200 metros bajo de la superficie del océano, solo vemos grandes grupos de adultos cuando vienen a tierra para desovar.

La sangre del cangrejo de herradura contiene células llamadas amebocitos que los protegen de infecciones por virus, hongos y bacterias. Los amebocitos forman geles alrededor de estos invasores para evitar que se propaguen las infecciones. Esto no es raro. Todos los animales tienen sistemas inmunológicos protectores. Pero los amebocitos del cangrejo de herradura son excepcionalmente sensibles a las endotoxinas bacterianas.

Las endotoxinas son moléculas de las paredes celulares de ciertas bacterias, incluyendo al E. coli. Grandes cantidades de ellas se liberan cuando las células bacterianas mueren, y pueden hacernos enfermar si entran en el torrente sanguíneo. Muchos de los medicamentos y aparatos médicos que usamos pueden contaminarse, así que tenemos que probarlos antes de que toquen nuestra sangre. Tenemos pruebas llamadas manchas Gram que detectan bacterias, pero no pueden reconocer las endotoxinas que puede estar allí incluso cuando las bacterias no están presentes. Así que los científicos utilizan un extracto llamado LAL producido de la sangre de cangrejo de herradura recolectada para probar las endotoxinas. Añaden LAL a una muestra de medicina, y si se forman geles, están presentes endotoxinas bacterianas.

Hoy en día, la prueba LAL se utiliza tan ampliamente que millones de personas que nunca han visto un cangrejo de herradura han sido protegidas por su sangre. Si alguna vez te han puesto una inyección, eso probablemente te incluya.

¿Cómo terminaron los cangrejos de herradura con esa sangre tan especial? Como otros invertebrados, el cangrejo de herradura tiene un sistema circulatorio abierto. Significa que su sangre no está contenida en los vasos sanguíneos, como el nuestro. En cambio, su sangre fluye libremente por la cavidad corporal y entra en contacto directo con los tejidos. Si las bacterias entran en su sangre, pueden extenderse rápidamente por una gran área. Une esta vulnerabilidad al hábitat lleno de bacterias del océano y la costa del cangrejo de herradura, y es fácil ver por qué necesitan una respuesta inmune tan sensible.

Los cangrejos de herradura sobrevivieron a las extinciones masivas que aniquilaron a más del 90 % de la vida en la Tierra y mató a los dinosaurios, pero no son invencibles. Y sus mayores perturbaciones en millones de años vienen de nosotros.

Los estudios muestran que hasta el 15 % de los cangrejos de herradura mueren en el proceso de recolección de su sangre. Y la investigación reciente sugiere que este número puede ser incluso más alto. Los investigadores también han observado que menos hembras vuelven a desovar en algunas de las áreas más cosechadas.

Nuestro impacto sobre ellos se extiende más allá de la industria biomédica. El desarrollo costero destruye los sitios de desove, y los cangrejos de herradura también se matan para cebo de pesca. Existe una amplia evidencia de que sus poblaciones están disminuyendo. Algunos investigadores trabajan en sintetizar la sangre del cangrejo de herradura en el laboratorio. Por ahora, es poco probable que se detengan nuestros viajes a la playa, pero con suerte, una alternativa sintética algún día eliminará nuestra dependencia de la sangre de estas antiguas criaturas.

miércoles, 15 de agosto de 2018

Comunicar una crítica de forma efectiva


Emitir una crítica con la intención de ayudar a la otra persona a mejorar no es una tarea fácil. Y es que, en el fondo, a casi nadie le gusta que le digan que algo que hace no está todo lo bien que él o ella creía. Hoy voy a compartir contigo 4 pautas para comunicar una crítica de forma efectiva.

Harry Levinson es un psicoanalista que trabaja a fondo el tema de las habilidades sociales. Según él, estas 4 pautas te ayudarán a comunicar una crítica de forma constructiva y efectiva.

1 Concreta.
Busca un incidente representativo de la crítica que deseas emitir y entra en detalles acerca de los aspectos mejorables. Menciona lo que esa persona ha hecho bien, lo que no ha hecho tan bien y cómo podría haberlo hecho mejor. No te andes por las ramas y concreta lo que le quieres decir.

2 Ofrece una solución.
Tu crítica debe apuntar a la resolución de un problema, no a la simple comunicación de tu disgusto con algo que ha hecho la otra persona. Si no esperas una mejora de algún tipo, ¿para qué sirve la crítica? Para frustrar a la persona, desmotivarla y desmoralizarla. Asegúrale siempre de incluir sugerencias acerca de cómo solucionar el problema o mejorar la actuación.

3 Hazlo en persona.
Haz tu crítica siempre en privado y, en la medida de lo posible, cara a cara. Probablemente, si emitir la crítica te resulta violento, prefieras hacerlo a través de un correo electrónico, pero el impacto de la crítica no es el mismo y la otra persona podría malinterpretar el mensaje o el tono de la crítica.

4 Sé sensible.
Ten en cuenta los sentimientos de la persona que va a recibir tu crítica. Si alguien te fuera a decir a ti lo que tú le vas a decir a ella, ¿cómo querrías que te lo dijera? No seas hiriente ni uses un tono despectivo. Piensa que la otra persona se encuentra en una posición vulnerable cuando tú le emites una crítica, así que trata de hacerlo con la máxima humanidad.

Ahora cuéntanos, en la sección de comentarios… ¿en qué crítica aplicarás estas 4 pautas próximamente? ¿Y hay algún otro consejo que tú añadirías a los de Harry Levinson para una crítica efectiva?

Si te ha gustado compártelo en tus redes sociales.

Y recuerda: Tienes a tu alcance mucho más de lo necesario para ser feliz. ¡La decisión es tuya!

viernes, 3 de agosto de 2018

El mito del cerebro izquierdo y el derecho


He aquí el cerebro humano, su paisaje irregular se divide claramente en un lado izquierdo y otro derecho. Esta estructura ha inspirado una de las ideas más arraigadas sobre el cerebro: que el lado izquierdo controla la lógica y el derecho, la creatividad. Y sin embargo, esto es un mito sin apoyo en evidencia científica. Entonces, ¿cómo surgió esta idea engañosa y qué la hace errónea?

Es cierto que el cerebro tiene un lado derecho y uno izquierdo. Esto es más evidente en la capa externa o corteza. Las regiones internas, como el estriado, el hipotálamo, el tálamo y el tronco cerebral parecen estar hechos de tejido continuo, pero de hecho, también están organizados con lados izquierdo y derecho.

Los lados izquierdo y derecho del cerebro controlan diferentes funciones del cuerpo, como el movimiento y la vista. El lado derecho controla el brazo y la pierna izquierdos y viceversa. El sistema visual es aún más complejo. Cada ojo tiene un campo de visión izquierdo y derecho. Ambos campos de visión izquierdos se envían al lado derecho del cerebro, y ambos campos derechos al lado izquierdo. El cerebro usa ambos lados para formar una imagen completa del mundo.

Los científicos no saben con certeza por qué tenemos ese cruce. Una teoría dice que comenzó cuando los animales desarrollaron sistemas nerviosos más complejos porque eso les daba la ventaja de supervivencia de reflejos más rápidos. Si un animal ve venir a un depredador desde su lado izquierdo, lo mejor es escapar hacia la derecha. Podemos decir que la visión y el  control de movimiento son dos sistemas que se basan en esta estructura  izquierda-derecha, pero los problemas aparecen al extender esa idea a la lógica y la creatividad.

Esta concepción errónea surgió a mediados de 1800 cuando dos neurólogos, Broca y Wernicke, examinaron pacientes con problemas de comunicación debido a lesiones. Los investigadores encontraron un daño en los lóbulos temporales izquierdos, por lo que sugirieron que el lenguaje se controla desde el lado izquierdo. Eso captó la imaginación popular.

El escritor Robert Louis Stevenson luego introdujo la idea de un hemisferio izquierdo lógico que compite con un hemisferio derecho emocional representado por sus personajes Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Pero esta idea no se sostuvo  cuando médicos y científicos examinaron a los pacientes que carecían de un hemisferio o tenían sus dos hemisferios separados. Estos pacientes mostraron una amplia gama de comportamientos, tanto lógicos como creativos.
Investigaciones posteriores mostraron que un lado es más activo que el otro para algunas funciones. El lenguaje está más localizado a la izquierda y la atención a la derecha. Así que un lado del cerebro puede hacer más trabajo, pero esto varía según el sistema en lugar de variar por cada persona. No hay evidencia que sugiera que haya individuos que tengan lados del cerebro dominantes, o que apoye la idea de una división izquierda-derecha entre lógica y creatividad. Algunas personas pueden ser particularmente lógicas o creativas, pero eso no tiene nada que ver con los lados de sus cerebros.

E incluso la idea de lógica y creatividad como cosas dispares no se sostiene bien. Resolver problemas matemáticos complejos requiere creatividad e inspiración y muchas obras de arte vibrantes tienen marcos lógicos intrincados. Casi todas las hazañas de lógica y creatividad llevan la marca de todo el cerebro funcionando en conjunto.

domingo, 22 de julio de 2018

Cómo se descubrió la aspirina


Hace 4000 años los antiguos sumerios hicieron un descubrimiento sorprendente. Si raspaban la corteza de un tipo particular de árbol y se la comían les desaparecía el dolor. Poco sabían ellos que lo que habían encontrado estaba destinado a influir el futuro de la medicina.

Lo que los sumerios descubrieron fue un precursor de la medicina conocida hoy como aspirina. El ingrediente activo de la aspirina se encuentra comúnmente en los sauces y otras plantas silvestres, que es cómo llegó a infundir las tradiciones médicas de Sumeria, del antiguo Egipto, de la antigua Grecia, y de otras culturas.

Sobre el 400 aC, Hipócrates, considerado el padre de la medicina moderna, recomendaba masticar la corteza de sauce para aliviar el dolor y hacer té de hojas de sauce para aliviar el dolor del parto. Pero nos llevó más de 2000 años investigar exhaustivamente su potencial.

A mediados del siglo XVIII un inglés llamado Edward Stone realizó cinco años de experimentos, mostrando que la corteza de sauce aplastada en polvo y comida podía curar una fiebre. Pasaron casi 70 años hasta que un farmacéutico alemán, Johann Buchner, finalmente identificara y purificara la sustancia que hizo todo esto posible, un compuesto llamado salicina. Para entonces, los médicos usaban rutinariamente corteza de sauce y otras plantas ricas en salicina, como la hierba reina de los prados, para aliviar el dolor, la fiebre y la inflamación. Pero identificar el compuesto exacto de repente abrió la posibilidad de manipular su fórmula.

En 1853 un químico francés logró sintetizar químicamente el compuesto, creando una sustancia llamada ácido acetilsalicílico. Luego, en 1897 la compañía farmacéutica Bayer encontró un nuevo método y comenzó a comercializar el compuesto como un analgésico llamado aspirina. Esta fue reconocida como una de los primeros fármacos sintéticos. Originalmente, la aspirina era solo de la marca de Bayer: A para acetilo, y pirina para la reina de los prados, cuyo nombre botánico es Spiraea ulmaria. Pronto la aspirina se convirtió en sinónimo de ácido acetilsalicílico.

A medida que crecía su influencia, se vio que la aspirina no solo alivia el dolor, sino también muchos problemas  relacionados con la inflamación, como la artritis reumatoide, pericarditis, que inflama la bolsa de líquido alrededor del corazón, y la enfermedad de Kawasaki, en la que los vasos sanguíneos se inflaman. Sin embargo, a pesar del valor médico de la aspirina, en este punto, los científicos aún no sabían cómo funcionaba. En las décadas de 1960 y 1970 científicos suecos y británicos cambiaron eso. Mostraron que la droga interrumpe la producción de ciertos químicos llamados prostaglandinas, que controlan la transmisión de las sensaciones de dolor y la inflamación. En 1982 ese descubrimiento les hizo ganar el Premio Nobel de Medicina.

Con el tiempo la investigación también ha descubierto los riesgos de la aspirina. El consumo excesivo puede causar  hemorragia intestinal y cerebral. También puede desencadenar el Síndrome de Reye, una enfermedad rara, pero a menudo fatal que afecta el cerebro y el hígado en niños con una infección. Y a fines del siglo XX el éxito de la aspirina se vio  ensombrecido por nuevos analgésicos con menos efectos secundarios, como acetaminofén e ibuprofeno.
Pero en la década de 1980 nuevos descubrimientos sobre los beneficios de la aspirina revivió el interés en ella. De hecho, los ganadores del Premio Nobel de 1982 también demostraron que la aspirina reduce la producción de tromboxanos, productos químicos que causan aglomeración de plaquetas, que a su vez forman coágulos de sangre. Un ensayo clínico emblemático mostró que la aspirina reduce un 44 % el riesgo de ataque cardíaco en participantes que tomaron el medicamento.

Hoy se receta a personas con riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular porque reduce la probabilidad de que se formen coágulos en las arterias que irrigan el corazón y el cerebro. Aún más intrigante, hay un creciente cuerpo de investigación que sugiere que la aspirina reduce el riesgo  e contraer y morir de cáncer, especialmente cáncer colorrectal. Esto podría deberse a los efectos antiplaquetarios de la aspirina. Al reducir la actividad plaquetaria, la aspirina puede disminuir los niveles de una cierta proteína que ayuda a las células cancerosas a diseminarse.

Estos descubrimientos han transformado la aspirina de un mero analgésico a un tratamiento potencialmente salvavidas. Hoy consumimos aproximadamente 100 mil millones de aspirinas cada año, y los investigadores continúan  buscando nuevas aplicaciones. Ya, la versatilidad de la aspirina ha transformado la medicina moderna, lo cual es asombroso considerando sus humildes comienzos como un raspado de corteza de sauce.

domingo, 15 de julio de 2018

¿Qué podemos aprender de antiguos esqueletos?


Entre 2008 y 2012 los arqueólogos excavaron los escombros de un antiguo hospital en Inglaterra. En el proceso, descubrieron una serie de esqueletos. Uno, en particular, pertenecía a un hombre rico que vivió en el siglo XI o XII y que murió de lepra  entre los 18 y 25 años de edad. ¿Cómo sabemos todo esto? ¿Solo examinando algunos  huesos viejos cubiertos de tierra?

Incluso siglos después de morir, los esqueletos llevan características que nos hablan sobre sus identidades. Utilizando herramientas y técnicas modernas, podemos leer esas características como pistas. Esta es una rama de la ciencia conocida como antropología biológica. Permite a los investigadores agrupar detalles sobre individuos antiguos e identificar acontecimientos históricos que afectaron a poblaciones enteras.

Cuando los investigadores descubren un esqueleto, algunas de las primeras pistas que recogen, como la edad y el género, residen en su morfología, que es la estructura, apariencia y tamaño de un esqueleto. Los huesos, al igual que la clavícula, dejan de crecer a los 25 años, por lo que un esqueleto con una clavícula sin formarse completamente debe ser más joven que 25. Igualmente, las placas en el cráneo pueden continuar fusionándose hasta los 40 años, y algunas veces más tiempo. Combinando esto con algunas pistas esqueléticas microscópicas, los antropólogos físicos pueden estimar la edad aproximada de la muerte.

Por su parte, los huesos de la pelvis revelan el género. Biológicamente, las pelvis femeninas son más anchas, para permitir a las mujeres dar a luz, en tanto que las masculinas son más estrechas. También evidencian signos de enfermedades antiguas. Trastornos como la anemia dejan huellas en los huesos. Y la condición de los dientes puede revelar pistas sobre factores como la dieta y la desnutrición, que a veces se correlacionan con la riqueza o la pobreza.

Una proteína llamada colágeno puede darnos aún información más detallada. El aire que respiramos, el agua que bebemos y la comida que comemos, dejan huellas permanentes en nuestros huesos y dientes en forma de compuestos químicos. Estos compuestos contienen cantidades medibles llamadas isótopos. Los isótopos estables en el colágeno óseo y el esmalte dental varían entre los mamíferos dependiendo de donde vivieron y lo que comían. Así, al analizar estos isótopos, podemos extraer inferencias directas sobre la dieta y la ubicación de las personas históricas.

No solo eso, sino que durante la vida, los huesos sufren un ciclo constante de remodelación. Así que si alguien se mueve de un lugar a otro, los huesos sintetizados después de ese movimiento también reflejarán las nuevas firmas  isotópicas del entorno circundante. Eso significa que los esqueletos se pueden utilizar como mapas migratorios.

Por ejemplo, entre 1-650 dC, la gran ciudad de Teotihuacan en México estaba formada por miles de personas. Los investigadores examinaron las proporciones de isótopos en el esmalte dental, que detallaba sus dietas cuando eran jóvenes. Encontraron evidencia de migración significativa hacia la ciudad. La mayoría de los individuos nacieron en otra parte. Con un análisis geológico y esquelético adicional, se puede hacer un mapa de procedían esas personas.

Ese trabajo en Teotihuacan es también un ejemplo de cómo los bioantropólogos estudian esqueletos en cementerios y fosas comunes, y analizan sus similitudes y diferencias. De esa información, se pueden deducir sus creencias culturales, normas sociales, guerras y lo que causó sus muertes.

Hoy utilizamos estas herramientas para responder grandes preguntas sobre cómo fuerzas, como la migración y las enfermedades, conforman el mundo moderno. El análisis de ADN es incluso posible en algunos restos antiguos  relativamente bien conservados. Eso nos ayuda a entender cómo enfermedades como la tuberculosis han evolucionado a lo largo de los siglos y podemos hoy elaborar mejores tratamientos para la gente.

Los antiguos esqueletos nos pueden dar una sorprendente buena visión del pasado. Así que si tus restos son algún día enterrados intactos, ¿qué podrían aprender de ellos los arqueólogos del futuro lejano?