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miércoles, 10 de octubre de 2018
Cómo practicar de manera efectiva ... para casi cualquier cosa
Dominar cualquier habilidad física, ya sea realizar una pirueta, tocar un instrumento, o lanzar una pelota de béisbol, requiere práctica. La práctica es la repetición de una acción con el objetivo de mejora, y ayuda a ejecutar con mayor facilidad, rapidez y confianza. ¿Qué hace la práctica en nuestro cerebro para hacernos mejores en las cosas?
Nuestro cerebro tiene dos tipos de tejido neural: materia gris y materia blanca. La materia gris procesa la información en el cerebro, dirige las señales y estímulos sensoriales a las células nerviosas, mientras que la materia blanca se compone sobre todo de las fibras nerviosas y tejido graso.
Para que nuestros cuerpos se muevan, la información tiene que viajar de la materia gris del cerebro, abajo a la médula espinal, a través de una cadena de fibras nerviosas llamadas axones a nuestros músculos.
¿Cómo la práctica o la repetición afectan el funcionamiento interno de nuestro cerebro? Los axones que existen en la sustancia blanca se envuelven con una sustancia grasa llamada mielina. Y es esta cubierta de mielina, o vaina, la que parece cambiar con la práctica. La mielina es similar al aislamiento de los cables eléctricos. Evita la pérdida de energía de las señales eléctricas que utiliza el cerebro, moviéndolas de manera más eficiente a lo largo de las vías nerviosas.
Estudios recientes en ratones sugieren que la repetición de un movimiento físico aumenta las capas de la vaina de mielina que aísla los axones. Y a más capas, mayor es el aislamiento alrededor de las cadenas de los axones, formando una especie de autopista para la información que conecta el cerebro a los músculos.
Mientras que muchos atletas y artistas atribuyen sus éxitos a la memoria muscular, los músculos mismos en realidad no tienen memoria. Más bien, puede ser la mielinización de las vías neurales la que da a estos atletas y artistas de su ventaja con vías neurales más rápidas y eficientes.
Hay muchas teorías que intentan cuantificar el número de horas, días e incluso años de práctica que se necesitan para dominar una habilidad. A pesar de que todavía no tenemos un número mágico, sabemos que el dominio no se trata solo de la cantidad de horas de práctica. Es también la calidad y eficacia de esa práctica.
La práctica efectiva es consistente, intensamente centrada y metas contenidas o debilidades que se sitúan en el borde de las habilidades actuales de uno. Si la práctica efectiva es la clave, ¿cómo podemos obtener el máximo provecho de nuestro tiempo de práctica? Prueba estos consejos.
Centrarte en la tarea en cuestión. Minimiza las distracciones potenciales apagando la computadora o la televisión y pon tu teléfono celular en modo avión. En un estudio, los investigadores observaron 260 alumnos estudiando. De media, los estudiantes solo fueron capaces de permanecer en la tarea 6 minutos seguidos. Computadoras portátiles, teléfonos, y en particular Facebook fueron la raíz de la mayoría de las distracciones.
Comience lentamente o en cámara lenta. La coordinación se construye con repeticiones, ya sean correctas o incorrectas. Si aumentas gradualmente la velocidad de repeticiones de calidad, tendrás una mejor oportunidad de hacerlo correctamente.
Seguir con repeticiones frecuentes con paradas programadas son hábitos comunes de práctica de los atletas de élite. Los estudios han mostrado que muchos de los mejores atletas, músicos y bailarines pasan 50 a 60 horas por semana en las actividades relacionadas con su oficio. Muchos dividen su tiempo de práctica efectiva en múltiples sesiones de prácticas diarias de duración limitada.
Y, por último, práctica en tu cerebro con gran detalle. Es un poco sorprendente, pero una serie de estudios sugieren que una vez que se ha establecido un movimiento físico, que puede ser reforzado con solo imaginarlo. En un estudio, 144 jugadores de baloncesto se dividieron en dos grupos. Un grupo A practicó físicamente tiros libres con una sola mano mientras que el Grupo B solo los practicó mentalmente. Cuando se midieron al final de dos semanas de experimento los jugadores intermedios y experimentados en los dos grupos habían mejorado en casi la misma cantidad.
A medida que los científicos desentrañan los secretos de nuestro cerebro, nuestra comprensión de la práctica efectiva solo mejorará. Mientras tanto, la práctica efectiva es la mejor manera que tenemos de empujar nuestros límites individuales, lograr nuevas alturas, y maximizar nuestro potencial.
viernes, 3 de agosto de 2018
El mito del cerebro izquierdo y el derecho
He aquí el cerebro humano, su paisaje irregular se divide claramente en un lado izquierdo y otro derecho. Esta estructura ha inspirado una de las ideas más arraigadas sobre el cerebro: que el lado izquierdo controla la lógica y el derecho, la creatividad. Y sin embargo, esto es un mito sin apoyo en evidencia científica. Entonces, ¿cómo surgió esta idea engañosa y qué la hace errónea?
Es cierto que el cerebro tiene un lado derecho y uno izquierdo. Esto es más evidente en la capa externa o corteza. Las regiones internas, como el estriado, el hipotálamo, el tálamo y el tronco cerebral parecen estar hechos de tejido continuo, pero de hecho, también están organizados con lados izquierdo y derecho.
Los lados izquierdo y derecho del cerebro controlan diferentes funciones del cuerpo, como el movimiento y la vista. El lado derecho controla el brazo y la pierna izquierdos y viceversa. El sistema visual es aún más complejo. Cada ojo tiene un campo de visión izquierdo y derecho. Ambos campos de visión izquierdos se envían al lado derecho del cerebro, y ambos campos derechos al lado izquierdo. El cerebro usa ambos lados para formar una imagen completa del mundo.
Los científicos no saben con certeza por qué tenemos ese cruce. Una teoría dice que comenzó cuando los animales desarrollaron sistemas nerviosos más complejos porque eso les daba la ventaja de supervivencia de reflejos más rápidos. Si un animal ve venir a un depredador desde su lado izquierdo, lo mejor es escapar hacia la derecha. Podemos decir que la visión y el control de movimiento son dos sistemas que se basan en esta estructura izquierda-derecha, pero los problemas aparecen al extender esa idea a la lógica y la creatividad.
Esta concepción errónea surgió a mediados de 1800 cuando dos neurólogos, Broca y Wernicke, examinaron pacientes con problemas de comunicación debido a lesiones. Los investigadores encontraron un daño en los lóbulos temporales izquierdos, por lo que sugirieron que el lenguaje se controla desde el lado izquierdo. Eso captó la imaginación popular.
El escritor Robert Louis Stevenson luego introdujo la idea de un hemisferio izquierdo lógico que compite con un hemisferio derecho emocional representado por sus personajes Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Pero esta idea no se sostuvo cuando médicos y científicos examinaron a los pacientes que carecían de un hemisferio o tenían sus dos hemisferios separados. Estos pacientes mostraron una amplia gama de comportamientos, tanto lógicos como creativos.
Investigaciones posteriores mostraron que un lado es más activo que el otro para algunas funciones. El lenguaje está más localizado a la izquierda y la atención a la derecha. Así que un lado del cerebro puede hacer más trabajo, pero esto varía según el sistema en lugar de variar por cada persona. No hay evidencia que sugiera que haya individuos que tengan lados del cerebro dominantes, o que apoye la idea de una división izquierda-derecha entre lógica y creatividad. Algunas personas pueden ser particularmente lógicas o creativas, pero eso no tiene nada que ver con los lados de sus cerebros.
E incluso la idea de lógica y creatividad como cosas dispares no se sostiene bien. Resolver problemas matemáticos complejos requiere creatividad e inspiración y muchas obras de arte vibrantes tienen marcos lógicos intrincados. Casi todas las hazañas de lógica y creatividad llevan la marca de todo el cerebro funcionando en conjunto.
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